Planeta Freud

142. La Editorial Psicoanalítica Internacional y los premios para trabajos psicoanalíticos – 1919

Posted on: agosto 29, 2009

FreudHacia mediados del año 1918, un miembro de la Asociación Psicoanalítica de Budapest me comunicó que del producto de ciertas empresas industriales realizadas durante la guerra habíase reservado un fondo destinado a fines culturales, cuya disposición hallábase mancomunada en él y en el alcalde de la ciudad de Budapest, doctor Stephan Bárczy.

Ambos habrían resuelto destinar esa apreciable suma a los objetivos perseguidos por el movimiento psicoanalítico, transfiriéndome su administración.

Acepté esa misión, y cumplo ahora con el deber de agradecer públicamente al alcalde de Budapest, que al poco tiempo dio al Congreso Psicoanalítico celebrado en esa ciudad una recepción tan honrosa, así como al miembro anónimo de la Asociación, que se ha hecho acreedor a tan alto mérito en la causa del psicoanálisis.

El fondo, al cual se dio mi nombre y que fue puesto a mi disposición, lo destinó a la fundación de una Editorial Psicoanalítica Internacional, por considerarla de primordial necesidad en nuestra situación presente.

Nuestras dos publicaciones periódicas –Internationale Zeitschrift für Aerztliche Psychoanalyse e Imago– no han desaparecido, como tantas otras empresas científicas, en el curso de la guerra mundial.

Hemos logrado mantenerlas; pero a causa de las múltiples dificultades, del bloqueo y del aumento de precios en el curso de la guerra, han debido soportar amplias restricciones de su volumen e intervalos desagradablemente dilatados entre sus entregas.

De los cuatro secretarios de redacción de ambas revistas –Ferenczi, Jones, Rank y Sachs-, uno hallábase aislado de nosotros como ciudadano de una potencia enemiga, otros dos estaban incorporados a filas y dedicados enteramente a sus deberes militares, de modo que sólo el doctor Sachs pudo proseguir su labor, cuyo peso entero tomó abnegadamente sobre sí.

Algunos de los grupos psicoanalíticos locales viéronse aún obligados a interrumpir totalmente sus reuniones; disminuyó el número de los contribuyentes como el de los suscriptores; podíase prever que el comprensible pesimismo del editor no tardara en poner en tela de juicio la prosecución de nuestras revistas, tan valiosas para todos nosotros.

No obstante, múltiples testimonios, que hasta nos llegaban del frente de batalla, indicaban que el interés por el psicoanálisis no había menguado en el público.

Creo, por tanto, que se justificaba plenamente dar término a esas dificultades y a esos peligros mediante la fundación de una Editorial Psicoanalítica Internacional.

Dicha editorial ya existe hoy como Sociedad de Responsabilidad Limitada, estando dirigida por el doctor Otto Rank, desde hace muchos años secretario de la Asociación Psicoanalítica de Viena y colaborador de ambas revistas analíticas, quien después de varios años de ausencia, por hallarse bajo las armas, ha reanudado su anterior actividad al servicio del psicoanálisis.

La nueva editorial, apoyada en los recursos de la Fundación de Budapest, tiene por objeto asegurar la regular entrega y la distribución ininterrumpida de ambas revistas.

En cuanto la dificultad de las condiciones exteriores lo permita, han de recuperar su anterior extensión o aun ha de poder excederla en caso de necesidad, sin mayor cargo para los suscriptores.

Además, sin esperar a que se haya cumplido dicho objeto, la editorial dará a la imprenta todos aquellos libros y folletos que tengan injerencia en el psicoanálisis médico o aplicado, y como no se trata de una empresa destinada a obtener beneficios comerciales cabe suponer que defenderá los intereses de los autores mejor de lo que suelen hacerlo los editores libreros.

Simultáneamente con la creación de la editorial psicoanalítica, resolvióse premiar cada año, con los intereses devengados por la Fundación de Budapest, dos trabajos de valor sobresaliente, uno del sector del psicoanálisis médico y otro dedicado al psicoanálisis aplicado.

Estos premios, que ascienden a mil coronas austríacas cada uno, no debían ser acordados a los autores, sino a cada trabajo en particular, de modo que fuera posible premiar repetidamente a un mismo autor.

La decisión respecto de los trabajos que debían distinguirse con el premio, de entre los publicados en el curso de determinado período, no fue confiada a una comisión, sino a una sola persona: al respectivo administrador de la Fundación.

De otro modo, si el jurado se hubiese integrado con los analistas de mayor experiencia y de juicio más idóneo, sus trabajos habrían quedado excluidos del concurso y la institución fácilmente habría visto frustrado su propósito de distinguir las obras ejemplares de la literatura psicoanalítica.

Si el jurado individual se viera en la disyuntiva de discernir entre dos obras más o menos equivalentes, estábale permitido dividir el premio entre ambas, sin que ello significara una menor valoración de ninguno de ambos trabajos.

Se tiene el propósito de repetir el concurso, en principio, anualmente, tomándose en consideración la totalidad de la literatura publicada en dicho período que tenga importancia para el psicoanálisis, sin tomar en cuenta si el autor del respectivo trabajo es miembro o no de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

La primera distribución de premios ya ha tenido lugar, extendiéndose a las publicaciones efectuadas durante la guerra, de 1914 a 1918.

El premio para obras de psicoanálisis médico fue dividido entre el trabajo de K. Abraham Investigaciones sobre la primera fase pregenital de la libido y el folleto de Ernst Simmel Neurosis de guerra y trauma psíquico, mientras que el de psicoanálisis aplicado correspondió al estudio de Theodor Reik sobre Los ritos de pubertad de los salvajes.

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