Planeta Freud

Lacan. Breve discurso a los psiquiatras

Posted on: enero 8, 2012

No hubo la más pequeña modificación del campo clínico, el menor aporte.

Con todos los medios considerablemente incrementados de interrogación, en fin… lo que… que se tiene a mano, está claro que todo lo que incluso se ha, en un cierto momento, así, podido ver especificarse con un pequeño recorte de… de eslabón psíquico, la asociación de ciertos cuadros con ciertos dosajes, en fin… todo eso ha sido siempre extraordinariamente fugaz, al cabo de dos o tres años nadie habla más del pequeño sindrome que tal o cual ha descripto, y nos quedamos con la bella herencia del siglo XIX que está ahí, constituida, integral, ¿no es cierto?…

Evidentemente se ha añadido un poco a lo [que se había dibujado, no hablemos de los grandes nombres franceses,] que no pronunciaré más, para hablar de otro… se han añadido algunos detalles, algunos retoques, pero en el conjunto… en fin, ellos son ¿qué? ¿los últimos, los últimos complementos, constituidos técnicamente, que yo llamo descubrimientos, especificación de tal entidad clínica? Y bien, está Clérambault. Clérambault

Ahora, si ustedes van a buscar hasta la punta más extrema, ahí donde eso se vuelve completamente minúsculo, ustedes agarran este último retoque: mi tesis, La Paranoia de auto-castigo. 6

6Jacques LACAN, De la psychose paranoïaque dans ses rapports avec la personalité, tesis de doctorado de medicina, publicada inicialmente en 1932. Reeditada en 1975. Versión castellana: De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. Seguido de Primeros escritos sobre la paranoia, Siglo Veintiuno Editores, México, 1976.

Añado un pequeño truco, a la sisa Kraepelin-Clérambault. Bueno, y luego… ¿después? Yo pregunto…

En fin, eso por otra parte me interesaría, ¿es posible que yo olvide algo, alguien que haya aportado un nuevo cuadro clínico?

Evidentemente, no todo está en la clínica, pero, en fin, la clínica traduce, a pesar de todo traduce algo, en el sentido de la comprensión o de la extensión, no sé, pero seguramente en el sentido de lo que es, en fin, de lo que debería ser la psiquiatría.

Ahora, como ustedes saben, la psiquiatría – he escuchado eso en la televisión – la psiquiatría vuelve a entrar en la medicina general sobre la base de esto, que la propia medicina general entra enteramente en el dinamismo farmacéutico. Evidentemente, ahí se producen cosas nuevas: se obnubila, se tempera, se interfiere o modifica…

Pero no se sabe para nada lo que se modifica, ni, por otra parte, a dónde llegarán esas modificaciones, ni siquiera el sentido que tienen; puesto que se trata de sentido.

Entonces, ¿esto quiere decir que…? bueno [tenemos bastante] de estas cosas, pienso que el [test] de la cosa, la referencia, sea lo que les he dicho recién, a saber ese muchacho que parecía distinguirse entre todos sus camaradas, [por señalar,] por llamar por su nombre esto que le parecía verdaderamente irreductible: la angustia.

Ella era para él absolutamente coextensiva de su experiencia del loco. El no se creía, porque estaba en psicoanálisis, él se creía no menos en el deber por eso de ir… en fin, de hacer su visita al loco.

¿Acaso [vamos] a dar a este [efecto / su afecto] de angustia una especie de valor místico?

No, de ningún modo es eso. El hecho de que se esté angustiado, no es porque es la angustia que es importante. [Hablo] no de una experiencia existencial, ¿[estoy aquí] para predicarla, para hacer de ella, de alguna manera, el elogio, como de un rasgo característico? No, [no he dicho eso esta noche].

Pero, en fin, al dejar de lado lo que la angustia tiene de angustiante, diría, a pesar de todo es completamente decisivo que para concebir sólamente lo que es, es, lo que es del loco, por tener en cuenta esto, es que aquél que se postula en su presencia en esa posición que es la del psiquiatra, está, lo quiera o no, concernido.

¡Está irreductiblemente concernido!

Si no se siente concernido, eso es, eso es algo completamente demostrable, tangible, sin que se tenga necesidad por eso de hacer intervenir la experiencia psicoanalítica, si no está concernido, es por algunos procedimientos que se manifiestan cuando se mira allí de cerca, de manera no refutable, sea uno psicoanalista o no, por el hecho de que él se protege de este concernimiento, si ustedes me permiten.

Es decir, que él interpone, entre él y el loco, un cierto número de barreras protectoras, que están al alcance de los grandes jefes, él pone, por ejemplo, a otras personas que él mismo, ¿no?, que le suministran informes…

Y luego, para aquéllos que no son grandes jefes, basta tener una pequeña idea, un órgano-dinamismo, por ejemplo, o cualquier otra, una idea que los separe de estede esta especie de ser que está enfrente de ustedes, que es el loco, que los separe a ustedes de él destacándolo, ¿no es cierto?, como una especie, entre otras, de extraño coleóptero, del que se trata de dar cuenta, así, en su dato natural.

¿Qué es este […]?, este “concernido”, de ningún modo es forzosamente un afecto; desde luego, que eso tome la forma, la forma de la angustia, como yo decía recién […].

La angustia no es un afecto tan simple, en tanto que afecto.

La prueba, que… el trabajo que nos damos para dar cuenta de ella: “temor sin objeto”, por ejemplo, como se dice; el sólo hecho de que se precisesin objeto”, muestra bien que ahí hay otra cosa que la dimensión afectiva, experimentamos la necesidad de mencionar que ahí, uno se esperaría un objeto, un objeto que no es simplemente algo que les remueva ahí abajo, en alguna parte de las tripas.

Es una cierta relación, es una relación con un objeto ausente… ¿ven? bueno… en fin, dejemos eso de lado.

La cuestión no está ahí. Lo que yo […] simplemente para precisarles que hablo de esa relación del psiquiatra en tanto que él está concernido con el loco, eso no es para llevar las cosas sobre el plano de lo afectivo, del impulso, de no sé qué que iría a forzar esta dificultad, esta dificultad de relación.

Es evidente que no es del lado del impulso generoso que yo indicaba la solución; por otra parte, para volver al personaje ejemplar del que hablaba recién, no era ciertamente tampoco, para él, en este sentido que… que se encarrilaba, como sea que se diga, en fin, la impresión, la cosa única que parecía ser para él a retener en esa relación que le parecía, por el hecho de su destino, tener ese carácter completamente privilegiado.

Entonces, lo que estoy tratando de decirles, eso no quiere decir que, ese loco, en fin… cualquiera que sea, ustedes no van a darle el seno, así, súbitamente, como Rosen, como Madame Sechehaye.

Ustedes no van a darle el seno ante todo porque él no se los demanda. Esto es incluso, quizá, lo que hay de más turbador, justamente, es que él no se los demanda.

En resumen, si la cuestión del loco puede esclarecerse por medio del psicoanálisis, bueno, eso será evidentemente a partir de otro centramiento [esto es / de] lo que se llama relación primera. [Ustedes ven, quizá, lo que yo digo].

Este centramiento, trataré de hacerles sentir por qué inmediatamente, inmediatamente por qué, uh… bueno, de ningún modo está dado, así, por todo lo que se dice, por todo lo que decimos, por todo lo que se informa, por todo lo que se reconduce, a propósito del psicoanálisis; y sin embargo está allí incluido y también es completamente difícil acceder a él tras haber escuchado mucho hablar de psicoanálisis, pues la cosa curiosa, es que el hecho de tener acceso a él en el curso del psicoanálisis no deja menos intocado que antes una especie de mundo de prejuicios.

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