Planeta Freud

Lacan. Breve discurso a los psiquiatras

Posted on: enero 8, 2012

Como quiera que sea, este objeto a, es la fórmula general de lo que se manifiesta de manera absolutamente decisiva y causal en la determinación, precisamente, de lo que el descubrimiento del inconsciente nos ha permitido percibir, a saber: la división del sujeto.

Este sujeto, no es simplemente, como en la teoría matemática, por ejemplo, donde una serie de cadenas significantes no hace más que transmitirse, de un cabo al otro, un solo y unívoco sujeto, por otra parte imposible de localizar bajo ninguno de los significantes de los que se trata.

Ahora bien, ciertamente, se produce algo distinto por el… por la función, por el efecto de lenguaje en toda su generalidad, que está estrechamente ligado a lo que es su primer efecto, a saber, una cierta participación del cuerpo en tanto que real.

Estrechamente ligado al hecho de que el sujeto juega precisamente sobre ese doble registro que hace que, si podemos depurar el sujeto de la ciencia, el sujeto de una cadena matemática, como algo simple y unívoco, no podemos hacerlo en el caso en que el ser hablante es un ser vivo, por la simple razón de que algo queda encadenado precisamente a este origen, a saber, a esta dependencia primera de la cadena significante, que allí no es manejable a su antojo, que queda allí fijado en algunos puntos; que incluso ciertos datos de la experiencia, y aquella, entre las más evidentes, aquella, por ejemplo, de que su madre no tiene pene, no es una cosa que funciona para una parte del sujeto, para esta parte dividida, por la razón muy simple de que para esta parte es preciso, no que ella no lo tenga, sino que ella haya sido privada de él.

Eso es lo que designa la $ tachada, – es el sujeto en tanto que dividido, quien está en una cierta relación con el objeto a.

Este objeto a, tiene por propiedad ser lo que produce el deseo, en tanto que el deseo es lo que está soportado por esto que es la fórmula del fantasma.

Si este deseo depende del deseo del gran Otro, a saber, lo que es formalizable a nivel del gran Otro como efecto del deseo, esto es en la medida en que – entonces, esto… hago una reserva, es porque estoy ante ustedes esta noche, y porque los supongo, en fin, en lo que concierne a lo que les digo, a lo que repito desde el tiempo de los tiempos, completamente en las nubes – entonces inscribo aquí lo que jamás he inscripto en ninguna parte, pero que yo hago ahí para impedir que eso corra: demanda de a minúscula.

Lo pongo así porque tengo mis razones para eso, porque es demasiado simple.

Pero, para esta noche, eso puede bastar. Lo que hace el lazo del deseo en tanto que es función del sujeto, del sujeto mismo designado como efecto del significante, es esto, es que el a es siempre demandado al Otro. Esa es la verdadera naturaleza del lazo que existe [para] ese ser que llamamos normado.

Bueno, entonces, para explicarles las cosas simplemente, hay hombres libres, y como lo he dicho desde siempre, pues lo he escrito en el Congreso de Bonneval, mucho antes que los 17 años de los que se trata – ustedes incluso no pueden imaginarse hasta qué punto soy viejo – los hombres libres, los verdaderos, son precisamente los locos. 11

11 – Jacques LACAN, «Acerca de la causalidad psíquica» (28 de Septiembre de 1946 en las Jornadas psiquiátricas de Bonneval), en Escritos 1.

No hay demanda del a minúscula, su a minúscula él lo tiene, es lo que él llama sus voces, por ejemplo. Y eso por lo cual ustedes están en su presencia justificadamente angustiados es porque el loco es el hombre libre.

El no se sostiene en el lugar del Otro, del gran Otro, por el objeto a, el a él lo tiene a su disposición. El loco es verdaderamente el ser libre.

El loco, en este sentido, es de una cierta manera ese ser de irrealidad, esa cosa absurda, absurdapor otra parte magnífica, como todo lo que es absurdo.

Al buen Dios de los filósofos se lo ha llamado causa sui, causa de sí, él, digamos que tiene su causa en su bolsillo, es por eso que es un loco; es por eso que ustedes tienen ante él un sentimiento muy particular que es lo que debería, en nosotros, constituir el progreso – progreso capital – que podría resultar del hecho de que algún psicoanalizado se ocupe un día verdaderamente del loco.

Es un hecho que, de tiempo en tiempo, eso da algo que se parece a psicoanálisis, a primeros éxitos, ¡eh!, eso no llega muy lejos.

Eso no llega muy lejos ¿por qué? Porque, se los dije: esta experiencia del psicoanálisis es una experiencia precaria. ¿Por qué es precaria? porque está el psiquiatra; esto es, que cuando ustedes salen de un psicoanálisis llamado didáctico, ustedes retoman la posición psiquiátrica.

La posición psiquiátrica es perfectamente definible históricamente.

Hay un señor que se llama Michel Foucault y que ha escrito La historia de la locura; 12 él explica, valoriza [en ese preciso momento el tapón plástico de una botella de agua mineral salta en el aire] demuestra magníficamente… [risas] – ustedes ven ¡eso es un signo! – demuestra magníficamente… [risas] – ¡es hermoso! ¡eh? ¡es lo que se llama el calor comunicativo! ¿eh? bueno… – demuestra magníficamente la mutación, la mutación esencial, que resulta del momento en que esos locos – con los cuales, en fin, se había actuado con ellos hasta entonces, Dios mío, como se había podidoen función de todo tipo de registros, y principalmente los registros de lo Sagradotodos esos locos han sido tratados, han sido tratados de la manera que se llama humanitaria, a saber: encerrados.

12Michel FOUCAULT, Historia de la locura en la época clásica (primera edición en francés: 1964), Fondo de Cultura Económica, México, 1967.

Esta operaciónde ningún modo está desprovista de interés desde el punto de vista de la historia del espíritu… pues eso es, precisamente, lo que nos ha permitido poner al menos en cuestión que exista algo que podamos denominar síntomas.

No se comienza a tener la idea de síntoma sino a partir del momento en que el loco es aislado…

Naturalmente, este libro absolutamente capital de Michel Foucault ha tenido ese éxito que podemos decir verdaderamente notable, ¡que no hay un sólo psiquiatra que se haya ocupado de él!

Pido que me den una reseña justa aparecida en una revista psiquiátrica, en lo que concierne a ese libro de Michel Foucault. ¡Es completamente sorprendente!

¡Pues es algo, para la comprensión de la posición del psiquiatra, absolutamente capital!

Vuelve a situar las cosas en un contexto que verdaderamente permite ver de qué se trata: ¿qué es lo que quiere decir, Esquirol y Pinel?

De todos modos, ahí no se trata, por el momento, de hacer… de hacer… política ¿no es cierto…?

No se trata para nada de eso. Se trata de percatarse de una cierta función que ha nacido con esta práctica que ha constitu… constituido (sic) 13 en aislar a los locos.

Anuncio publicitario

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Haz clic aquí para suscribirte y recibir notificaciones de nuevos posts por email

enero 2012
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
A %d blogueros les gusta esto: