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De la escritura terapéutica al cuento terapéutico

Dra. Mónica Bruder

«Se puede hacer catarsis con sólo un lápiz y papel», destacó la doctora Mónica Bruder, licenciada en Psicopedagogía, especialista en Psicorreeducación y especialista en escritura terapéutica

El valor de la escritura ante situaciones traumáticas:

«Los seres humanos han sido capaces de producir grandes obras literarias en momentos conflictivos de su vida. El largo viaje hacia la noche, de Eugene O’Neil; La campana de cristal, de Sylvia Plath o la obra de Alexander Soljenitsin El pabellón de cáncer y otras muchas obras maestras expresan los traumas esenciales y miedos psicológicos de los autores»
(Pennebaker; 1997; p. 155).

A lo largo de las distintas investigaciones llevadas a cabo por Pennebaker (1997) se destaca el valor de la escritura desde una perspectiva terapéutica.

La escritura de situaciones traumáticas vividas por el sujeto puede volver al sujeto más saludable. «Al igual que dibujar, escribir es una actividad humana natural. Una de las cualidades es ayudarnos a integrar y organizar nuestras complicadas vidas«. (Pennebaker; 1997; p. 283).

Se entiende por situación traumática a todo evento acontecido que deja una marca o un «trauma» en el sujeto. Se denomina trauma o traumatismo psíquico a todo:

«Acontecimiento de la vida del sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca en la organización psíquica» (Laplanche y Pontalis; 1974; p. 447).

Entre las situaciones traumáticas que pueden provocar dicho acontecimiento se pueden destacar, entre otras:

a) muerte de un ser querido,
b) divorcio
c) pérdida laboral,
d) enfermedades crónicas: asma, diabetes, artritis reumatoide,
e) enfermedades autoinmunes: HIV,
f) violencia,
g) cirugías,
h) trasplantes,
i) holocausto,
j) inmigración,
k) guerras,
l) catástrofe social,
ll) catástrofe natural,
m) privación de la libertad.

El hecho de que un sujeto atraviese alguna de esas situaciones no implica que se convertirán en trauma necesariamente para él. Para ello intervendrán variables como la historia personal, la personalidad, los actores constitutivos de dicho sujeto como ser padres, maestros, entre otros.

Las explicaciones teóricas dentro del paradigma de escritura han identificado las funciones psicológicas de la expresión verbal que desbloquean los traumas reprimidos que acentúan los sistemas físicos y psicológicos saludables (Daiute, Buteau en Lepore y Smith; 2002).

Poder expresar lo que uno siente ante situaciones traumáticas y sobretodo con los seres queridos produce alivio. Si esto se articula con la escritura este efecto es aún mayor. Entonces: ¿ Por qué escribir sobre las experiencias traumáticas mejora la salud?

Señala Pennebaker (1997):

«Una respuesta importante es de tipo cognitivo: las personas piensan de manera distinta después de escribir sobre los traumas. Al traducir las experiencias al lenguaje humano comienzan a organizar y estructurar las que parecen ser infinitas facetas de los hechos apabullantes» (p. 158).

Cualquier tipo de trauma puede generar problemas de salud a largo plazo si dicho trauma termina siendo inhibido.

Sin embargo, distintas investigaciones muestran que los traumas vividos sobretodo en la infancia y que no fueron revelados, afectan la salud de los adultos en mayor grado que aquellos sucesos traumáticos acaecidos en los últimos tres años.

Hablar sobre un trauma vivido podría ser una respuesta natural. Sin embargo, al actuar el mecanismo de inhibición frente a dicho trauma, la respuesta termina siendo, como resultado, el estrés y la enfermedad.

Si al inhibir las emociones se genera una fuerza física para frenar su aparición, cambios biológicos a corto plazo y cambios de la salud a largo plazo, dificultades en las habilidades del pensamiento y siendo una amenaza para la salud, la posibilidad de abrirse y expresar esas emociones, es decir confrontarlas, colabora en la mejoría (Pennebaker; 1997).

La inhibición, el control de los impulsos tiene por lo tanto como contracara la confrontación, concepto este último que puede acompañar la noción freudiana de sublimación y que bien podría homologarse a la creación de cuentos terapéuticos.

Al hablar acerca de los traumas, otro nos está escuchando. Sin embargo, esta alternativa si bien es beneficiosa, no se produce en todos los casos. Sea por personalidad del sujeto, por la situación traumática en particular, por falta de confianza con los otros. De allí que, la escritura de una situación traumática «anónima» sea un vehículo adecuado para la mejoría.

El escribir sobre los traumas vividos resulta mucho más terapéutico de lo que se piensa: es importante destacar la mejora que presenta el sistema inmunológico. Los procesos del pensamiento pueden ayudar a dicha mejora.

El escribir evita que el estrés y la agresión acaparen la vida. En un caso citado acerca de mujer abusada sexualmente de niña, y tratada con psicofármacos y distintos tipos de terapias, sin cura, Kalb (1999) señala que al cumplir los 40 años y partir de la escritura en tres sesiones de 30 minutos de duración y focalizada en su problema (escritura confesional), comienza por primera vez a ganar un sentido de libertad frente al pasado vivido y a mejorar sus síntomas físicos ya que empiezan a desaparecer los temblores y las migrañas.

En las investigaciones realizadas, se demuestra que la escritura de situaciones traumáticas beneficia sobretodo aquellas personas que han estado conviviendo en silencio con las mismas (Pennebaker; 1991; 1997). A propósito de esto señala Penn (2001):

«Con las familias silenciadas por la enfermedad empleamos un enfoque basado en el lenguaje, que promueve la escritura de los consultantes y se los lee en voz alta. Los consultantes expresan sus sentimientos sobre la enfermedad y sobre sus relaciones mutuas, a menudo con una nueva voz. Con frecuencia digo que ese acto de hablar -escribir es un salvavida, debido a su capacidad para re-conectar a su familia y mitigar los efectos de los traumas relacionales» (p.36).

La escritura que surge en forma simultánea a la situación traumática, permite encontrar un sentido a la vida y de esta situación similar es el testimonio que ofrece Penn (2001):

«Un individuo al que atendí, Joe, descubrió que era buen escritor, y que sus escritos significaban muchos más para los demás. Aunque se estaba muriendo de sida, en su último año de vida publicó muchos escritos en una revista The Body Positive, dedicada a quienes luchan contra ese mal.

El laureado poeta norteamericano Robert Pinsky dice: «Valora lo que te mueve.» Creo que a través de la escritura Joe encontró que la enfermedad tenía un sentido para los demás. Y a menudo era movido personalmente por lo que podía hacer por éstos. A Joe sus escritos le concedían el sentimiento de que su vida tenía sentido» (p. 41).

Escrituras realizadas a partir de situaciones traumáticas.

En los ejemplos siguientes se destaca cómo la escritura les permite una reparación simbólica a reconocidos escritores, que se vieron beneficiados por la misma para no caer en un caos psíquico (De Salvo, 1999):

  1. Dorothy Allison describe cómo su texto «Bastardo fuera de Carolina» (Bastard out of Carolina) expresa su necesidad de contar su historia de cómo ella fue abusada a los cinco años por su padrastro.

  2. Junot Díaz, autor de «Drown«, señala que escribir le permitió volcar en ella las pérdidas que vivió a causa del colonialismo, la emigración y la pobreza y el dolor por la enfermedad de su hermano.

  3. Jay Neugeboren, en «Imagining Robert: my Brother, Madness and Survival» relata cómo la escritura lo ayudó a entender sus sentimientos en relación a la enfermedad mental de su hermano.

  4. James Ellroy, en «My Dark Places: an L. A. Crime Memoir«, dice que él se convirtió en escritor debido al asesinato de su madre.

  5. Renée Roth-Hano’s, en la novela Touch Wood: A Girlhood in Occupied France, el autor describe la magnitud de sus pérdidas siendo sobreviviente de los campos nazis.

  6. Isabel Allende considera que la escritura de la novela «Paula«, la memoria sobre la enfermedad terminal de su hija, salvó su vida. Al describir Allende su trabajo de escritura como una forma de terapia (p. 39, De Salvo; 1999), y señalar que […] is a way of recovering what is lost» (es un camino de recuperar lo que está perdido), apoya con su testimonio el significado de cuento terapéutico. Allende no es sólo una contadora de historias sino una dadora de historias. A través de la escritura el sufrimiento puede ser tramitado en arte.

  7. Kenzaburo Oe, Premio Nobel, en la novela «A Healing Family,» escribe a partir de la situación traumática vivida por su familia: el nacimiento de su hijo Hikari con discapacidad.

  8. Alice Walker, ganadora del premio Pullitzer, deviene escritora a partir de sus profundas depresiones producidas por la ceguera parcial que su hermano padece a causa de un accidente del cual sus padres la hacen culpable.

  9. Janet Frame tuvo una infancia con violencia por parte de su padre, sufrió la muerte por ahogo de dos hermanas, y estuvo mal diagnosticada con esquizofrenia en Nueva Zelandia. Este diagnóstico la llevó a estar ocho años internada y recibir más de doscientos tratamientos de electroshock. Continuamente escribía: «Un día mandó su trabajo a un editor; este hecho le permitió salvarse de ser sometida a una lobotomía. Ya que logra ganar el primer premio tiempos previos a esta operación» (De Salvo; 1999; p. 158).

  10. Imre Kertész , Premio Nobel de Literatura del año 2002 y sobreviviente de los campos nazis , dice ante la pregunta ¿Qué soy yo?, que sólo encuentra una respuesta […] no poseo otra identidad que el escribir. La escritura nos permite tomar conciencia de que no tenemos que ver con nosotros mismos. El hombre actual tiende a olvidar» (La Nación, 2002).

Cuento terapéutico

Testimonio:

Entrevista al escritor argentino Jorge Luis Borges (1993)

[ ] ¿No sufre de insomnio?

He sufrido mucho de insomnio y he escrito un cuento que refleja eso.

Por eso le preguntaba. Pensaba en «Funes el memorioso».

Ese cuento voy a contarle un detalle que quizá pueda interesarle. Yo padecía mucho de insomnio. Me acostaba y empezaba a imaginar. Me imaginaba la pieza, los libros en los estantes, los muebles, los patios. El jardín de la quinta de Adrogué esto era en Adrogué. Imaginaba los eucaliptos, la verja, las diversas casas del pueblo, mi cuerpo tendido en la oscuridad. Y no podía dormir.

De allí salió la idea de un individuo que tuviera una memoria infinita, que estuviera abrumado por su memoria, no pudiera olvidarse de nada, y por consiguiente no pudiera dormirse.

Pienso en una frase común, «recordarse», que es porque uno se olvidó de uno mismo y al despertarse se recuerda. Y ahora viene un detalle casi psicoanalítico, cuando yo escribí ese cuento se me acabó el insomnio. Como si hubiera encontrado un símbolo adecuado para el insomnio y me liberara de él mediante ese cuento.

Como si el escribir el cuento hubiera tenido una consecuencia terapéutica.

.

A partir de los estudios señalados, de los aportes de otras perspectivas interesadas en la temática y de la experiencia personal profesional en el uso del cuento y la escritura como medio terapéutico, se plantea una nueva línea de indagación que es la de ver la eficacia que en la recuperación del bienestar psicológico tiene ya no sólo el escribir sino el escribir cuentos con final feliz.

Se plantea entonces, como objeto de estudio, a la escritura de cuentos con final feliz como paliativo ante la vivencia de una situación vital estresante y traumática.

Se entiende por cuento terapéutico a todo cuento escrito por un sujeto a partir de la situación traumática más dolorosa que haya vivido y cuyo conflicto concluye con final «feliz» o positivo; es decir que la situación traumática vivida en el pasado se resuelve positivamente en el cuento (Bruder; 2004).

En todo cuento terapéutico hay un conflicto que se resuelve. La escritura de un cuento terapéutico puede ser homologada a las etapas de un tratamiento psicológico:

Introducción – Conflicto- Resolución

=

Motivo de consulta – Enfrentar el conflicto – Elaboración

Los personajes del cuento representan al autor de dicho cuento, puesto en un lugar desplazado, como en los sueños (Bruder, 2000).

Los diferentes personajes de los cuentos son distintos aspectos del Yo (desplazamiento). Esto supone un doble cambio o vuelta a la propuesta de Pennebaker (1997) ya que en la escritura de situaciones traumáticas el que escribe es el yo de la persona.

En cambio, en primer lugar, en el cuento terapéutico el protagonista es un yo narrativo, el sujeto es el personaje y es desde esta distancia donde se produciría lo terapéutico.

Al escribir un cuento terapéutico, los sujetos alternan la 1º y la 3º persona «sin darse cuenta» en el momento de la creación del mismo.

Este juego de persona/ personaje ayudaría a provocar el cambio en el bienestar de los sujetos. Y en segundo lugar, además, es un cuento con la propuesta del final «feliz» o positivo.

Androsoupoulou (2001) señala que el uso de la escritura en tercera persona en terapias individuales y familiares ayuda a tocar temáticas personales traumáticas que nunca pudieron ser abordadas a lo largo del tiempo. Además destaca que, cuánto más sea capaz un sujeto de construir y reconstruir su narrativa o su «cuento terapéutico» mejores vínculos o relaciones podrá generar.

El conflicto que se resuelve en el cuento terapéutico se presenta como una fotografía, como una condensación de lo vivido traumáticamente por el sujeto y que termina finalmente.

El cuento para ser considerado terapéutico debe aportar entonces un final «feliz» o positivo, implicar un mañana, una esperanza, un futuro, una idea de proyecto a concretar.

El cuento terapéutico es oportunidad, es la oportunidad de recuperar y recuperarse a través de un proyecto. Representa la libertad, ya que a través de su creación el sujeto se recupera de la esclavitud producida por la situación traumática vivida.

El cuento es afecto (Bruder; 2000). Al señalar que el cuento es afecto, se incluyen tanto los afectos positivos como negativos; el sujeto integra a través de la creación de un cuento todos estos sentires.

Señala De Salvo (1999) que si un sujeto pasa suficiente tiempo escribiendo, eventualmente encuentra los detalles correctos, descubre la frase apropiada y los finales buscados. El sujeto resuelve esa búsqueda a través de una resolución simbólica.

El cuento terapéutico, cuento que un sujeto crea a partir de la situación más dolorosa que haya vivido en su vida y que la resuelve con final «feliz» o positivo, puede ser homologado a lo expresado por De Salvo en el párrafo anterior.

Al comprometerse con la escritura, con el trabajo creativo, se permite pasar de la insensibilidad al sentimiento, de la negación a la aceptación, del conflicto y caos al orden y resolución, de la ira y la pérdida a un crecimiento profundo. Del dolor a la alegría.

En el siguiente cuadro puede observarse una síntesis teórica que confluye en el concepto de cuento terapéutico.

CUENTO TRADICIONAL CUENTO SISTEMICO
Va de lo universal a lo particular

Es un comentario acerca de un hecho general.

Posee su propio código

Es clásico, ya está construido.

Es una narrativa universal

Se ubica en el campo de los fenómenos intrapsíquicos

No regula la interacción, solo la cualifica

Es estático, ya está dado de antemano

Final feliz

Va de lo particular a lo universal

Es un comentario sobre una relación familiar

Establece un código compartido familia-terapeuta

Es único y original

Es una narrativa de narrativas.

Se ubica en el campo de la interacción

Es un regulador de la interacción

Es dinámico, genera movimiento.

Final abierto

CUENTO TERAPÉUTICO

Esta síntesis teórica presentada surge a partir del quehacer psicopedagógico profesional y en la búsqueda de encontrar alternativas posibles frente a sujetos con problemas de aprendizaje, sobre todo niños con dificultades en el área de la lengua escrita.

Con relación al cuento sistémico se puede señalar que es un heredero del cuento tradicional o cuento de hadas, con el que tiene muchos puntos en común pero también muchas diferencias

El cuento tradicional va de lo universal a lo particular. Por ejemplo en el cuento tradicional «Caperucita Roja«, el Complejo de Edipo que subyace y que para el Psicoanálisis constituye la premisa básica y universal de estructuración psíquica, puede ser trasladado a cada caso particular.

En los cuentos tradicionales el cuento no habla de la relación particular del sistema, se llame persona, familia, pareja. En la narración de un cuento de hadas lo que subyace son los fenómenos intrapsíquicos (Bettelheim; 1986).

Siguiendo la línea de análisis propuesta por Bettelheim (1986) se puede destacar el papel que cumplen los personajes en todo cuento y en el que el proceso intrapsíquico de los sujetos que escuchan ese relato puede ser externalizado y hacer más accesible las emociones, al ser representado por los personajes y los hechos que van sucediendo.

El cuento de hadas es una narrativa universal; ya está o fue construido. A propósito de ello, Steiner (1998) sostiene que los cuentos de hadas ayudan a resolver los enigmas de la vida.

Dice textualmente:

«Generalmente, asociamos los cuentos de hadas con la infancia y hay, en verdad, muchas razones para que así lo hagamos. Los cuentos de hadas y los niños parecen pertenecerse. Sin embargo, por todo cuanto he dicho, ha de haberse hecho patente que bien vale la pena que los adultos se ocupen de los cuentos de hadas, no solamente para beneficio de los niños a quienes deseen educar, sino también para su auto-educación y el desarrollo de una comprensión cada vez más profunda de los misterios de la vida» (p.77).

El cuento sistémico va de lo particular a lo universal: se dirige por ejemplo a los miembros de una familia, es un cuento a medida de cada sistema en particular, es una pieza única, igual que la creación de un cuento terapéutico; se dirige a la estructura de cada sistema, a los problemas que sustente cada uno (Caillé, Rey; 1990).

El cuento tradicional o de hadas posee su propio código; en cambio el cuento sistémico establece un código compartido familia-terapeuta.

El cuento tradicional es estático, ya está dado de antemano; en cambio el cuento sistémico es dinámico, genera movimiento al igual que en el cuento terapéutico.

Los cuentos de hadas surgen de fragmentos de diversos mitos que se combinan entre sí, desde su origen en la mitología universal centrada en la trama edípica (Zak de Goldstein; 1973).

El cuento sistémico al igual al cuento terapéutico , es único y original.

La función de los cuentos de hadas o tradicionales se ubica en un punto intermedio en el proceso de adquisición de la capacidad para expresar el propio discurso.

Los cuentos de hadas tienen una función estructurante cultural (Zak de Goldstein; 1973).

Para concluir se puede señalar que a través del uso de la herramienta cuento terapéutico, el sujeto puede mejorar su bienestar psicológico, bienestar que había quedado entorpecido por la situación traumática vivida (Bruder; 2004).

Se entiende por bienestar psicológico al estado de una persona que experimenta satisfacción con su vida, cuando frecuentemente su estado anímico es bueno y sólo experimenta ocasionalmente emociones poco placenteras como tristeza o rabia (Casullo, Castro Solano; 2000).

 

Bibliografía

Androustsopoulou, A. (2001). The Self-Characterization as a Narrative Tool: Applications in Their Individuals and Families. Family Process. vv40ilp79.

Bettelheim, B. (1986). Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Editorial Crítica. Grupo Editorial Grijalbo. España. Barcelona. p.59; 61-62.

Borges, J. L. (1993). Yo querría ser el hombre invisible. Entrevista realizada por María Esther Gilio. Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Buenos Aires. Argentina.

Bruder, M. (2000). El cuento y los afectos. Los afectos no son cuento. Editorial Galerna. Buenos Aires. Argentina.

Bruder; M. (2004). Implicancias del cuento terapéutico en el bienestar psicológico y sus correlatos. Tesis doctoral. Universidad de Palermo. Buenos Aires. Argentina.

Caillé, P., Rey, Y. (1990). Había una vez… Del drama familiar al cuento sistémico. Editorial Nueva Visión. Buenos Aires. Argentina.

Casullo, M., Castro Solano, A. (2000). Evaluación del bienestar psicológico en estudiantes adolescentes argentinos. REVISTA DE PSICOLOGÌA. Pontificia Universidad Católica del Perú. p. 3; p. 5.

Daiute, C. y Buteau, E. (2002). Writing for Their Lives: Children’s Narratives as supports for Phisical and psychological Well-Being en Lepore, J. y Smyth, J. M. (Ed). The Writing Cure. How Expressive Writing Promotes health and Emotional Well-Being. APA. Washington. USA. P. 53-73.

De Salvo, L. (1999). Writing as a Way of Healing. HarperSanFrancisco. A division of Harpers Collins Publishers. New York. USA. P. 158.

Kalb, C. (1999). Pen,Paper,Power¡ Confessional writing can be good for you. (psychological healing). Newsweek. V133i17p75 (1).

La Nación ( 2002-08-12). Una insoportable lucidez. Cultura. P. 2. Sección 6. Buenos Aires. Argentina.

Laplanche-Pontalis (1974). Diccionario de Psicoanálisis. Editorial Labor. España.

Lepore, S. J., Smyth, J. M. (2002). The Writing Cure. American Psychological Association. Washington. DC.

Penn, P. (2001). Chronic Illness: Trauma, language and writing . Breaking the silence. Family Process 40(1), 33-52.

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Pennebaker, J. W. (1997). Opening Up. The Healing Power of Expressing Emotions. The Guilford Press. New York. London.

Steiner, R, Grahl, U., Von Heydebrand, C. y Lenz F. (1998). La Sabiduría de los Cuentos de Hadas. Editorial Escuela Española. España. ( p.77).

Zak de Goldstein, R. (1973). Los cuentos de hadas; mitos estructurantes en nuestra cultura. Revista de Psicoanálisis. Tomo 30 N º 3 y 4: p. 743-783. Rb Asociación Psicoanalítica Argentina. Buenos Aires. Argentina.


Dra. Mónica Liliana Bruder

Datos Personales:

  • Fecha de Nacimiento: 21 de Julio de 1954
  • Nacionalidad: Argentina
  • País de residencia: Argentina
  • D.N.I.: 11.408.184
  • Casada, 2 hijos
  • Domicilio Profesional: Aráoz 2879 (1425) – Buenos Aires- Argentina
  • Tel. Profesional : (54)11-4804-2515 / Tel. Particular: (54)11-4822-3488
  • Cel: (15) 4163-8441
  • monicabruder@arnet.com.ar

Antecedentes Académicos y Profesionales:

  • Doctora en Psicología, Ph. D. (Universidad de Palermo).
  • Tesis doctoral: «Implicancias del cuento terapéutico en el bienestar psicológico y sus correlatos».
  • Licenciada en Psicopedagogía (Universidad CAECE) .
  • Especialista en la temática «El cuento terapéutico «.
  • A partir de los hallazgos de su tesis, es creadora del Postgrado: «El cuento terapéutico» dirigido a profesionales de las áreas de Educación y Psicología.
  • Creadora del taller para docentes: «El cuento y los afectos».
  • Trabajo presentado en el Congreso de Educación de la Feria del Libro:» El uso de la lectura de cuentos en ámbitos no convencionales: cárceles, hospitales, hospitales de día, centros de adopción, geriátricos» (Año 2001).
  • Autora del libro: «El cuento y los afectos. Los afectos no son cuento» (año 2000).
  • Actualmente abocada tanto a la clínica como a la docencia y la investigación.

 


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